Hermandades en Sevilla


Cofradías en Sevilla

La Semana Santa de Sevilla es, ante todo, la suma de las hermandades que la protagonizan: corporaciones religiosas que, día tras día, realizan su estación de penitencia desde su templo hasta la Catedral. Una hermandad de penitencia nace con un doble propósito: por un lado, el culto y la devoción a sus imágenes titulares —un Cristo, una Virgen, o ambos—; por otro, la penitencia pública de sus hermanos, que acompañan el paso vestidos de nazareno como signo de fe, sacrificio y comunidad. A este recorrido procesional, que atraviesa las calles del centro histórico camino de la Catedral, se le llama estación de penitencia, y es el acto central que define a estas corporaciones frente a otras hermandades de gloria o sacramentales.

Sevilla reúne a setenta hermandades penitenciales que, con ciento veinte pasos procesionales, recorren durante ocho días el centro histórico desde sus respectivas parroquias hasta la Catedral. Más de sesenta mil nazarenos participan cada año en estas estaciones de penitencia, convirtiendo a la ciudad entera en un itinerario continuo de fe, arte y tradición durante toda la Semana Santa.

El origen de estas corporaciones se remonta a la Edad Media, cuando comenzaron a formarse las primeras cofradías con fines asistenciales y penitenciales. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVI cuando las hermandades de pasión adquirieron la forma que conocemos hoy, impulsadas en buena medida por el espíritu del Concilio de Trento y su fomento de la piedad popular y la representación pública de la Pasión de Cristo. A lo largo de los siglos, muchas hermandades atravesaron periodos de crisis, desapariciones y refundaciones —guerras, desamortizaciones, cambios políticos—, pero la Semana Santa resurgió con fuerza a finales del siglo XIX y alcanzó su gran dimensión cultural y turística durante el siglo XX, consolidando el mapa de hermandades que hoy procesiona cada primavera.

Cada hermandad conserva su propia historia de fundación, su barrio, sus imágenes y sus señas de identidad, pero todas comparten ese mismo fin: dar culto a sus titulares y realizar, una vez al año, su estación de penitencia hasta la Catedral de Sevilla.